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Friday, February 15, 2013

La Caridad: Amor en un Mundo Conflictivo

Por Jill Rauh
La caridad, uno de los tres pilares de la práctica Cuaresmal, significa donar dinero y tiempo para ayudar a los necesitados. Con  46 millones de estadounidenses viviendo bajo el nivel de la pobreza, niños como víctimas de violencia, y conflictos globales que causan estragos entre familias alrededor del mundo, ¿qué tipo de caridad estamos llamados a practicar durante esta Cuaresma?

El Papa Benedicto XVI en su Mensaje de Cuaresma para el 2013 enfatiza en el poder del amor de Dios para transformarnos. Nuestro encuentro con “Dios quien es Amor,” escribe el Papa Benedicto, necesariamente abre nuestros ojos hacia nuestros vecinos. La caridad se convierte en algo más que una donación durante la Cuaresma. Es transformadora, una experiencia de solidaridad con otros.

El mensaje de Cuaresma del Papa refleja lo que él dijo durante su primera encíclica Deus Caritas Est, o Dios es Amor, y en Porta Fidei, el documento guía para el Año de la Fe. El Papa hace notar que cuando el amor de Dios nos transforma, reconocemos el rostro de Cristo en nuestros hermanos y hermanas necesitados. Somos llamados por fe a actuar por la justicia.

Esto está conectado a lo que hacemos cada domingo: nos reunimos como un cuerpo de Cristo, escuchamos la Palabra de Dios, participamos en la Eucaristía, somos transformados, y salimos como discípulos—en misión en el  mundo.

Debemos trabajar para suplir necesidades inmediatas a través de obras de caridad y trabajar por cambio a largo plazo a través de la justicia social abordando las causas de los problemas sociales. Estamos llamados a caminar con  Dos Pies de Amor en Acción.

Estas son algunas ideas de cómo podemos poner el amor en acción durante esta Cuaresma:

·         Participar en CRS Rice Bowl, el programa de Catholic Relief Services  que invita  a orar con familias y comunidades de fe, ayunar en solidaridad con el hambriento, aprender más sobre los retos de la pobreza en el extranjero y hacer obras de caridad con los necesitados.

·         Visita www.povertyusa.org o www.pobrezausa.org para saber más sobre la pobreza en los Estados Unidos y unirte a nuestros esfuerzos de comunidades de fe que están respondiendo.

·         Esfuérzate por tomar acción cada semana con Católicos Confrontando la Pobreza  Global  en favor de hermanos y hermanas vulnerables alrededor del mundo.

·         Evalúa como tú, tu parroquia, escuela o comunidad ponen el amor en acción.

Hay mucha necesidad en la sociedad de hoy. Al mismo tiempo el amor en acción puede iluminar un mundo sombrío y darle a las personas en problemas el valor para vivir y trabajar esperanzados. La caridad nos ayuda a suplir necesidades físicas, y cuesta dinero, tiempo y esfuerzo. Pero lo más importante es que alimenta nuestra esperanza y no tiene precio. 
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Jill Rauh es es Coordinadora de alcance con el Departamento de Justicia, Paz y Desarrollo Humano de USCCB.

Thursday, January 10, 2013

El rostro de la pobreza



Por Monseñor Richard E. Pates


La pobreza tiene un rostro; es el rostro de Cristo en los pobres. Como Jesús nos enseñó: “Lo que hicieras por el más pobre de mis hermanos, lo haces por Mi”. El Evangelio nos recuerda que el hambriento, el sediento, el desconocido, el desnudo, el enfermo y los que están en prisión son Cristo.

Cristo está presente en el niño hambriento en Malaui, raquítico y enfermo por la falta de nutrición adecuada. Cristo está en infantes a punto de morir de enfermedades que se pueden prevenir y que se transmiten debido a la falta de agua potable en Zambia. Cristo está visible en refugiados y extranjeros que huyen de condiciones de hambruna, guerra o persecuciones como ocurre hoy en Siria. Nos encontramos a Jesús en el niño sin ropa cuyo cuerpo ha sido envenenado con substancias tóxicas debido a aguas contaminadas cerca de una mina con operaciones no reguladas en Perú. Cristo mira desde los ojos sin vida de una madre que muere de SIDA en Sudáfrica, demasiado enferma para cuidar a sus hijos que pronto serán huérfanos. Nos encontramos a Cristo en el padre separado de sus hijos por un delito de drogas no violento en una prisión del país, la nación con el promedio más alto de personas encarceladas en el mundo.

Hace pocos meses, vi la cara de Cristo en un lugar donde no tiende a verse la pobreza: un popular seminario en Nigeria. Estuve ahí para presidir la ordenación de 10 sacerdotes Espiritanos  y 15 más en diaconado transicional. Los sacerdotes Espiritanos de Nigeria han servido fielmente a la diócesis de Des Moines por muchos años. El seminario de la escuela secundaria tiene 600 estudiantes, aproximadamente 10 por ciento de los cuales se convertirán en sacerdotes. El seminario les provee una amplia y buena educación, pero lo que me sorprendió es que mientras el seminario era rico en fe, era pobre en recursos. Los salones de clases eran un poco más que un sitio con techo. Había pocos libros y ningún aparato tecnológico. Las viviendas estaban en condiciones muy pobres. Para mí, este seminario se convirtió en un símbolo de riqueza espiritual y pobreza física de la Iglesia en África. Aunque los seminaristas se encontraban en condiciones mucho mejores que muchos nigerianos pobres, la pobreza continuaba siendo evidente.

Claro que reconocer a Cristo en el pobre no es suficiente. Debemos luego ayudar a Cristo en sus necesidades a través de Su gente. Nuestra diócesis de Des Moines ha comenzado a hacer eso de manera sencilla. Las escuelas de nuestra diócesis están ayudando al seminario con donaciones de dinero para ayudar a resolver las necesidades más urgentes del seminario. Ahí hay una conexión de persona a persona y un esfuerzo por apoyar y mejorar los recursos a disposición del seminario.

De la misma manera, la amplia Iglesia en nuestra diócesis y a través de los Estados Unidos ayuda a la Iglesia y a la gente de países pobres. La colecta de la Iglesia en América Latina y la iniciativa para la Iglesia en África de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, proveen fondos para actividades pastorales. Catholic Relief Services, la agencia de asistencia y desarrollo internacional de los obispos, provee asistencia humanitaria y de desarrollo, frecuentemente en colaboración con la iglesia local, en unos 100 países. Nosotros podemos poner de nuestra parte apoyando estas obras.

También podemos alzar nuestras voces en la vida pública a favor de los pobres del mundo. Motivados por la identificación de Cristo con los pobres, podemos exhortar a los servidores públicos a preservar y fortalecer la asistencia internacional a programas que enfocan en la pobreza. Esta asistencia equivale a menos del uno por ciento del presupuesto federal, pero literalmente salva vidas y crea sustento para los más pobres del mundo que también son de Cristo. Ellos son nuestros hermanos y hermanas en la familia humana.

Más información sobre la pobreza puede encontrarse en el sitio web: Catholics Confront Global Poverty.

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Mons. Richard E. Pates de Des Moines  preside el Comité sobre Paz y Justicia Internacional  de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.







Tuesday, January 8, 2013

A veces la pobreza sonríe




Por Carolyn Woo, PhD

He visto muchas caras de la pobreza en mis viajes con Catholic Relief Services (CRS), primero como miembro de la junta y ahora como presidente, al visitar proyectos alrededor del mundo donde trabajamos con los más pobres de los pobres, tratando de ayudarles a mejorar sus vidas. 

Frecuentemente los rostros de la pobreza no van de acuerdo a las ideas preconcebidas. Por ejemplo, frecuentemente sonríen. A veces cantan y ríen. Este no es el caso después de desastres que han devastado comunidades o serias sequías que han causado amplia hambruna o casos de violencia que han desterrado a gente de sus comunidades colocándolos en campos de refugio. Sin embargo frecuentemente, cuando uno visita un pueblo donde la gente está apenas sobreviviendo con lo que tienen- y más de mil millones de personas viven con menos de un dólar al día – aunque se nota la necesidad, ellos no necesariamente se ven desesperanzados.
 
Lo que se ve es personas como usted o como yo, que anhelan un mejor futuro para sus niños. Se observan personas que quieren tener lo suficiente para comer, encontrar tratamiento cuando están enfermos, y tener cuidado cuando son ancianos. Pero a pesar de la incertidumbre, ellos todavía emanan la alegría del amor de una familia, el apoyo de una comunidad, y la profundidad de su fe. Eso es lo que les hace sonreír, lo que los hace cantar de alegría, y pone humor en sus palabras.

La pobreza es compleja. Por eso nos apoyamos en un principio importante de las enseñanzas sociales católicas: el desarrollo humano integral. Esto significa que no podemos pasar por desapercibido cualquier parte de la persona: física, psicológica, política, espiritual. Todas van de la mano. 

¿Como funciona eso en la práctica? Si usted escuchara sobre niños que no van a la escuela usted podría decidir construir escuelas y contratar maestros. La falta de educación es un tema muy amplio: casi mil millones de personas iniciaron el siglo XXI  sin poder leer un libro o escribir su nombre. Más de 100 millones de niños de edad escolar no van a la escuela.

 A veces para lograr que los niños vayan a la escuela es necesario construir un pozo. Ya que algunos de esos niños no van a la escuela porque sus familias los necesitan para acarrear agua, lo que puede tomar varias horas si el pozo está lejos de sus viviendas. Perforar un pozo cercano facilita el acceso al agua. Los niños pueden ir a la escuela. Y a la vez se aborda otro problema muy extenso en el mundo subdesarrollado: casi mil millones de personas no tienen acceso a agua sin contaminación.

Los niños pueden no ir a la escuela porque están enfermos y necesitan una clínica de salud. Cada seis millones de niños menores de cinco años mueren de enfermedades que se pueden prevenir como malaria y diarrea. Su mal puede deberse a la falta de acceso a instalaciones con estándares sanitarios básicos, esa es la situación para más de 2.5 mil millones de personas en el mundo actualmente. Otra causa puede ser que no tienen suficiente para comer, esa es la realidad para 800 millones de personas diariamente.

Se ha visto progreso. En el 2011, se estimó que unos 6.9 millones de niños murieron antes de cumplir los cinco años, comparado a unos 12 millones en 1990. Esto aún es trágico pero estamos progresando.

Aún con una escuela, los niños pueden necesitar ser alimentados. Tal vez necesitan aprender sobre higiene para prevenir enfermedades gastrointestinales. Todas estas cosas deben considerarse para combatir la pobreza. De eso se trata el desarrollo humano integral.

Trabajando con los pobres se aprende a hacer esto correctamente. Por eso CRS siempre crea coaliciones con grupos locales, frecuentemente católicos. Los grupos locales nos ayudan a asegurar que los programas y servicios que CRS provee satisfacen las necesidades de cada comunidad asistida. Eso requiere aceptar a los pobres de manera equitativa, y comprender que ellos saben mejor que uno que es lo que necesitan para salir del ciclo de la pobreza.

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Carolyn Y. Woo. Ph.D. es presidente y CEO de Catholic Relief Services.